
Para el puente del 12 de octubre, Teresa y yo nos fuimos a Alicante al 1er. Encuentro barranquista en Benilloba. Nos habíamos quedado con las ganas de ir al Gorg-manyencos del mes de junio en Ainsa, y decidimos probar. Llegamos allí el viernes por la tarde, y después de montar la tienda fuimos a dar una vuelta por el pueblo.
A la mañana siguiente decidimos hacer el barranc de l’infern, un barranco seco, en condiciones normales, con algunas pozas bastante profundas donde todavía se encontraba agua. Nosotros nos aventuramos sin neopreno pensado que el agua seria mínima, y acabamos con ropa interior y pasando un frío tremendo. A parte de esto, el barranco, en su parte final, se cierra bastante, y las formas de las rocas y las paredes es bastante espectacular. Un retorno de hora y media y de entretenida subida, puso punto final a nuestro primer barranco del encuentro.

Por la noche hubo cena familiar con todos los participantes. Allí conocimos a Sergi, Silvia y Marc de Barcelona. Estuvimos charlando un rato y quedamos al día siguiente para ir juntos al barranco de Cucales.

Por la mañana nos preparamos, y una vez almorzados, partimos hacia nuestro objetivo. Después de dar unas cuantas vueltas encontramos la cabecera del barranco y empezamos descender. Bajaba un hilillo de agua de la ultimas lluvias, y las tres primeras pozas todavía conservaban el agua, con lo cuál hasta se pudo hacer algún salto. A partir de aquí poca agua encontramos. Mucha maleza y algún pequeño descenso fue el escenario hasta el final, a excepción del rapel de 25 metros que quedaba encajonado formando una especie de cueva de una belleza visual esplendida y que daba sentido al barranco. Un paso con abejas dio emoción al último tramo para así finalizar nuestro segundo barranco.
Seguidamente y después de cambiarnos, paramos a comer en el pueblo de Catamarruch que venia de paso. Allí, en la plaza del pueblo, charlamos de nuestras aventuras al mismo tiempo que reponíamos fuerzas. Aquí nos despedimos de nuestros amigos y quedamos al día siguiente para hacer el barranco de Mela. Teresa y yo nos fuimos por la noche a Alcoy, a hacer un poco de visita y a cenar.
A la mañana siguiente nos levantamos, el almuerzo de rigor, y venga a por el Mela. Hoy tocaba barranco con agua y eso se notaba en los ánimos del grupo. Había ganas de mojarse y vaya si lo hicimos. Rápeles, saltos, lavadoras forzadas. Cualquier excusa era buena para darse un remojón en un barranco ideal para iniciarse. Sin duda fue perfecto para cerrar el encuentro barranquista.

Después de esto fuimos a comer con Marc, Silvia i Sergi para celebrar la aventuras vividas estos días. Nuestras nuevas amistades con quien disfrutamos mucho y aprendimos cosas nuevas, y con las que bien seguro volveremos a coincidir. Despedida de rigor y para casa.