Para matar un poco el gusanillo, este sábado nos decidimos a hacer el barranco del Tortó. Es un barranco seco, ideal para iniciarse y hacer todo tipo de pruebas. Esta vez se nos unió mi compañero de trabajo y amigo Josep Lluis, que quería probar de que iba todo esto.

El primer rapel de 15 metros, llamado “El salt de l’Olla del Gegant”, nos deja en una marmita trampa, en la cual han instalado una cuerda fija para superar los 4 metros para salir de ella. En este punto probamos de hacer un guiado para evitar la poza y que funcionó a la perfección.
Seguidamente vino el rapel de 18 metros y más largo del recorrido, espectacular por la forma en como se abre el barranco en este punto.
Tres rápeles más, de 7, 10 y 8 metros respectivamente, y con un poco de caos por en medio, componían el resto del barranco. Algunas pruebas más y llegamos al final para retomar el GR y volver al pueblo donde habíamos dejado el coche.
Mañana perfecta para refrescar conceptos, hacer probaturas, e iniciarse.